9.22.2009

ejercicio de conjugación en tiempo presente

Borrar la intemperie. Eliminar una a una las letras que formaron las palabras, que formaron las frases, que formaron las bases de la historia que nos contamos de los dos. Olvidarse del peroné y del fémur y de la clavícula y de cada una de las vertebras de la columna de esta idea corpórea que tengo de ti. Emancipar el aire por nuevos aires contaminados, dañinos, opacos pero ajenos a este aire. Expulsar la digestión no culminada de este cambio de telón. Desterrar la conjunción de conjeturas conexas a nuestra comunión de copiosos colapsos concomitantes. Corregir los arrepentimientos exánimes, las excusas delirantes y las disculpas a destiempo. Sepultar las proyecciones tardías, los descubrimientos inútiles, las sapiencias post adolescentes. Soslayar la conciencia, las nostalgias, y la gnosis empírica conjugada en el-ahora-pero-entonces. Faltar a todos los ataques de nimiedad y vacuidad incesante, pero también al frenesí maniaco trepidante de mis invidentes emociones. Exorcizar mi yo presente y mi yo de antes en busca del no-yo que viva un poco más en paz. Fulminar todo atisbo de compasión, afecto y perdón en defensa del egoísmo, la soberbia y el libre albedrio. Amputar las expectativas de las extremidades de mi recuerdo, las esperanzas del lado estúpido de mi mente, y las huellas de la epidermis visible y oculta del mínimo pedazo que de mí dejaste. Incinerar tu existencia taxativa en mi existencia, producto del reducto de mi imaginario y tu ausencia. Ocultar la vergüenza latente tras el ejercicio de escribir, o no escribir pero desear hacerlo, o no escribir pero hablar, o no hablar pero igual estar aquí. Acortar el tiempo de este duelo que a todas luces ya se ha tomado demasiado.

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